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#1 Misión: Jounnin de Sunagakure. el Jue Mar 27, 2014 8:11 pm

La misión por fin había sido entregada; luego de hablar un buen rato con Kaien, llegó el encargado de las misiones Gennin. Era una persona que realmente no conocía, y sin poder identificarle correctamente y ni siquiera poder entablar una presentación o dar un amigable saludo, me entregó un papel arrugado, ni siquiera enrollado como un pergamino, una realmente mala presentación para una misión, aunque fuese de para un rango tan bajo como el que tenía a mis veintinueve años. Aquellas letras manuscritas, con un trazo rápido y una separación entre caracteres poco legibles me complicaron la existencia por unos segundos en los que forcé la vista dolorosamente hasta poder reconocer bien cada letra y cada punto; podía distinguirse la poca preocupación por la caligrafía que poseía la gente en Sunagakure. Suspiré al leer, o adivinar finalmente el memorando. Lo peor que me podía tocar como primera misión. "Con que una misión de escolta, ¿eh?", pensé. Aquella persona me dijo que debía esperar aún a un Jounnin para que me guiara, debido al peligro que conllevaba la misión asignada. Con otro suspiro di un par de pasos presionando la hoja y arrugándola más aún entre mi cintura y mi mano, me apoyé en la pared bruscamente dejando que mi cabello bailara por un segundo, con un aire de hastío, aunque con una sonrisa y una mirada que irradiaban pura paz y serenidad. Apoyé un pie en la pared, una pequeña mancha más no le haría nada y comencé a juguetear con él en señal de impaciencia mientras observaba a aquél sujeto. Kaien no articulaba palabra, y al no hablarme desde que aquél había aparecido, hice lo mismo. Simplemente le miraba escribir y ordenar, casi de forma automatizada, una gran cantidad de rollos que seguramente contenían las misiones serias y más importantes.

Pasaron diez minutos antes de que sintiera como se abría la puerta. La posición en la que estaba, justo al lado de ésta, me permitió ver de quien se trataba. Ni idea. Pero era obvio que era un Jounnin debido a su característico chaleco de color beige, pero lo más impresionante en aquél hombre, era su musculatura y su altura. Entró con la cabeza baja por la puerta, y erguirse, su metro noventa y siete (aproximado) me hizo sacar el pie de la pared y adoptar una posición casi militar por algo similar al miedo. Una reluciente calva, y unos brazos desnudos cubiertos de vello y venas, unos pectorales que parecían saltar de una playera negra y unos pantalones ajustados que no hacían más que resaltar más músculo, un auténtico mastodonte humano, que hacía parecer a Shinji un enclenque, y también la tupida barba que tenía hasta la clavícula hacía que mi antiguo Sensei pareciese un pre-adolescente promiscuo. Su voz áspera y profunda hizo que el vello de la nuca se me erizara con rapidez, conjunto a sus ojos grandes y absolutamente negros, viendo a través de mí como yo a través de él, un vacío sin alma que quería arrancar la pureza mía.

- Así que eres tú quien vendrá... Bien, vámonos. - fueron las únicas palabras que el Jounnin dijo, marchándose de inmediato de la sala. ¿Podría acaso ser aquél sujeto más tétrico? Parpadeé un par de veces antes de moverme, salí de la habitación y recordé que Kaien se encontraba dentro, y volviendo hasta la puerta, sosteniéndome del marco de madera, sacudí la mano en señal de despedida y de inmediato me volví a seguir la sombra del gigante que podía verse claramente luego de que dobló el pasillo. Impulsándome con la pared para tomar mayor velocidad a la hora de correr hasta el Jounnin, logré colocarme detrás de él. Ocupaba casi toda la reducida extensión de el pasillo. Casi sentía que cada paso hacía que temblaran los cimientos del edificio, y hasta podía asegurar que veía y sentía arenilla cayendo desde el techo. Iba tragando saliva, con miedo a hablar de forma innecesaria y recibir un golpe. Aquél guía que me habían asignado parecía un auténtico gorila descerebrado.

Salimos por fin de el edificio. Hacía el mismo calor en aquél lugar, y sudaba más que antes por los nervios de estar con aquél Jounnin. No se había presentado, no había hecho nada más que darme una orden, y yo lo seguí desde atrás sin reprenderle por su falta de educación al ni siquiera presentarse, pero, "no había necesidad en tales circunstancias", o simplemente no quería ser golpeado por uno de aquellos brazos colosales y exageradamente marcados. Su piel realmente relucía, parecía que se había untado aceite corporal. Veía las marcas entre el cuello y su calva, el sudor marcado en su espalda, y, para mi gran fortuna su trasero estaba cubierto por una especie de bolsa. Ya de por sí era desagradable verle. Suspiré y cubrí mi cabeza con el tapado y el cuello, cubriendo casi todo mi rostro y comencé a caminar al lado del Jounnin que me habían asignado, un poco por detrás, viendo el movimiento de su brazo y una de sus manos que estaba, también como la otra, cubierta por un guante de cuero sin dedos. Era curioso ver como cada tanto abría y volvía a cerrar su mano, como si fuera un tic nervioso. La misión era una escolta personal, pero seguramente no era para este animal, fácilmente podría apañárselas contra mi padre y media banda entera de éste antes de que el líder decidiera usar su Kekkei Genkai y acabar con él, no sobreviviría a ello por más músculo y chacra que pudiera ser él. 

Caminamos por varios minutos sin decir ni una palabra. No entendía aún por qué no habíamos comenzado a correr, quizás querría ahorrar energías, o era una persona como yo que prefería caminar. Ya habían dos cosas en común que teníamos, la soledad era la primera, y la segunda, era la saludable actividad de caminar. Observaba el camino directo, al igual que el Jounnin. Podían verse a lo lejos ya la montaña que definía el lugar donde se encontraba el cementerio de Sunagakur. Nada nos  había distraído hasta aquél momento en el que pasaron cuarenta minutos y frenamos en seco frente a una tumba agrietada y con una extraña maleza, y unas extrañas flores que habían crecido naturalmente y eran raras de ver de color blanco. Di un par de pasos más hasta poder distinguir bien lo que decía aquella vieja tumba. Lo único que distinguí, por quién sabe qué acción subconsciente o del destino, fue el apellido de mi madre. Un leve dolor comenzaba a aparecer en mi cabeza. ¿Sería que me desmayaría pronto frente a aquél mastodonte insensible sin poder cumplir mi misión?

- ¿Qué clase de broma de mal gusto es ésta? - reproché, serio, formando un puño y apretándolo con furia. Fue la única frase que rompió el perfecto silencio, la paz y la armonía del corto viaje que tuvimos conjunto al Jounnin, creando un aire de pura tensión. La sangre me hervía. ¿Qué clase de escolta era ésta? ¿Por qué, justamente habíamos parado en la tumba de mi madre? El dolor comenzaba a crecer. Empezaba a perder fuerzas... No podía dejar que eso pasara. Tomé aire. Me calmé. El dolor iba desvaneciéndose progresivamente, así como toda la ira que sentía en aquél momento. Estaba ofendido. Me quedé quieto, frente a la tumba de mi madre. Observé a los pies de la piedra tallada, y habían unas flores en la base, presionadas por una piedra. Claveles. Sus favoritos. Difíciles de encontrar en Sunagakure. ¿Él las habría puesto? ¿Habría sido mi hermano? ¿Mi padre? ¿Mi tío? ¿Quién? Aún no recibía ni una palabra del Jounnin. - Quiero una respuesta. Ahora. - dije desafiante, girando la cabeza y observándolo a los ojos. Rojo contra negro. No tenía miedo ya del Jounnin, solo quería una respuesta clara y volver con la misión. En ese instante necesitaba saber el por qué me encontraba en aquél preciso lugar. ¿Sería solo una broma cruel y de mal gusto del destino?

- Kaguya... - se escuchó su profunda voz nuevamente.
- Ke... - "llar"; frené en seco antes de decir el apellido que había estado usando los últimos años. Sería mejor no usarlo por el momento, y seguir con el Kaguya de mi padre, de mi clan, por más desprecio que le tuviera en aquél momento. Era lo mejor, para Ryu, y para mí. Al cerrar mi boca el mastodonte hizo una mueca, algo similar a una sonrisa. Él sabía bien lo que pasaba, y vio que yo también lo había comprendido. Me di la media vuelta y quedé parado, viéndolo cara a cara. Aún con una mirada levemente desafiante, con un poco más de respeto. Algo me decía que al final, todos estos grandulones resultaban ser unos blandos. Estaba dispuesto a escucharlo. Una leve brisa sopló, moviendo mi tapado, mi capucha, haciendo bailar mi cabello, haciendo que pequeños granos de arena golpearan en mi ropa, entre mis dedos. Esperé una respuesta elaborada. Esperé que todo fuera una broma del destino.







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#2 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Jue Mar 27, 2014 9:39 pm

Tras un largo tiempo de caminata al fin habiamos llegado al punto de encuentro, justo frente a una tumba que no siendo algo planeado, dimos ahi, el chico parecio enojarse y esbosar algunas palabras en un tono fuerte, al parecer habia algo que no entendia, era el porque habian parado justamente ahi, donde su encontraba la madre del mismo. Pero bueno eso no era el punto, por fin hablaria con el chico y le explicaria brevemente lo que habia por hacer.

- Tranquilo, a mi tampoco me gustan estos lugares, hoy iniciaremos una escolta a una señorita que esperemos no tarde, no sera tan dificil, o al menos eso esperemos, de lo contrario se pondra interesante. -

Exclamo mientras solo se digno a girar su cabeza hacia el horizonte esperando aquella silueta que haria que esta mision comenzara lo antes posible, despues de todo este tenia otras cosas por hacer.


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#3 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Vie Mar 28, 2014 2:37 pm

Off: Post colgado, gracias

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#4 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Vie Mar 28, 2014 3:43 pm

Todo era casualidad... Peor algo me traía un auténtico mal presentimiento. Disfruté del golpe de la arena y la brisa que acariciaba mi sudada piel. Mis músculos se relajaron completamente después de que la respuesta fuera dada por el Jounnin, pero no dejé de observarle a los ojos en ningún momento hasta que desvió su mirada. ¿Teníamos que escoltar a una señorita, eh? Nada mal, sería un viaje interesante, pero lo que realmente molestaba, era que tuviera que esperar por todas las personas en esta misión. La idea de ver la tumba de mi madre después de tanto tiempo era realmente estresante. Quedé estático en mi lugar, no tenía ningún interés de momento en entablar una charla ya que el gigantón se había puesto algo amigable, o preocupado por mi situación. Como había dicho, al final, todos aquellos mastodontes terminaban siendo unos blandos de primer categoría, al igual que Shinji. Las horas pasaron calmas. Estábamos a la mitad del desierto, no podíamos esperar más. La única compañía que teníamos eran unos carroñieros, 

A lo lejos por fin comenzaba a divisarse una silueta solitaria. Se veía distorsionada. Caminaba de forma elegante acercándose al cementerio. Pasaron unos pocos segundos hasta antes de que pudiera verla con claridad. Venía totalmente vestida de negro y tapada casi de la misma forma que yo, con unos ojos verdes, enormes y claros, resaltados por una amplia capa de delineador negro, y unos finos mechones de cabellos rubios sobresalían de entre la capucha y el cuello. Telas finas que cubrían su cabeza, incapaces de proteger su pálido, delicado y hermoso rostro de la radiación solar, sería una lástima. Venía vestida además con una especie de blusa color negro, un tanto apretada por la generosa cantidad de busto que poseía. Unos pantalones, por desgracia, también ajustados que no querían disimular aquellas piernas y caderas, ¿realmente aquello no era una broma? Sólo le faltaban las botas de tacón, por suerte se preocupaba un poquito más por la practicidad que por la belleza, pero no tanto. Parpadeé un par de veces cuando estaba al metro. Era algo... Impresionante.

Mis labios se habían secado al mismo tiempo que ella había retirado el gran pañuelo desflecado que cubría su rostro, cuello, todo. Su cabello rubio y largo se dejó ver, casi reflejando el sol. Hizo una especie de maniobra planificada envolviendo en su brazo aquella fina tela casi transparente, apretándola con su puño. Colocó dicha mano en su cadera, y tomando una posición típica de modelo, con una radiante sonrisa que derretiría a cualquier hombre, habló:

- ¿Ustedes dos me acompañarán? - dijo, tan alegremente. Estaba perplejo ante tal belleza. Y el grandullón estaba allí. ¿A caso sería asexuado u homosexual semejante mastodonte? No había problema con ninguna de las dos cosas, simplemente, me sorprendía que su rostro siguiera igual que siempre, no había tenido ninguna reacción desde que la vio, aún no había saludado. La muchacha allí continuaba, parada, frente a nosotros, sin articular palabra y esperando una respuesta. Yo quería responderle, pero era mejor que el Jounnin lo hiciera. Mientras más demorara en responder, más sería el tiempo en el que podría deleitarme, pero, ¡de seguro parecía un idiota! Me hice el tonto y quité mi expresión de imbécil, pasé a una más normal, esperando que él hablara primero. Aquellos ojos, aquella expresión, aquella sonrisa... - ¿Y bien?







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#5 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Vie Mar 28, 2014 4:20 pm

Todo parecia llegar a su tiempo y porfin aquella chica hacia acto de precencia en el lugar, no podia deducir el proque vestida asi, pero quizas tenia sus razones y eso era lo que bastaba para el jounnin, por lo que cuando porfin se encontro cerca de estos, y tras el termino de sus palabras, este solo tomo un sus´piro y acento.

- Muy bien el paquete esta justo aqui....... toma tu lo cargaras -

Sentencio cuadod este se habia acercado a tan solo unos pasos del lugar para sacar de entre el suelo una mochila algo pesada, que limito a que el chico la cargara sin siquiera preguntar, ya que era obio que su cara lo hacia ver como un chiquillo puberto. Todo estaba listo para dirigirce hacia el desfiladero de Suna, motivos?, aun eran secretos para el chico.



Off: Disculpame los post feos pero con lo de mi curso y postear rapido XD..... Rolearas el camino y en el trayecto llegaran dos shinobis, uno cargo chunnin y otro gennin que intentaran robarte la mochila., tengo algo pensado para tu mision XD.

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#6 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Sáb Mar 29, 2014 11:54 am

- ¿Qué cara...? - exclamé al sentir como aquél enorme peso caía sobre mis brazos. Aquél mastodonte, tan seco al hablar me había tirado todo aquél peso que cayó por simple acción de la gravedad. Me había confiado, solo había extendido mis antebrazos, esperando que la carga cayera. Fue una tremenda sorpresa cuando tuve que comenzar a esforzarme por levantar aquella carga e intentar ponérmela al hombro. Era mucho más peso del que había pensado para el reducido tamaño que tenía. Observé al Jounnin, de seguro estaría riéndose y decepcionándose de mí, pensando que era una causa perdida. Luego observé a la muchacha, estaba riéndose débilmente con los ojos algo entrecerrados. Hasta burlándose de mí era atractiva. Me sonrojé. Con una mano tapé mis mejillas con el cuello del tapado marrón, y con la otra tomé fuertemente de la mochila que colgaba de mi brazo derecho y caía por mi espalda. Sin decir una palabra, pero fulminando con la mirada al Jounnin, comencé a caminar en la dirección por la que había venido la joven.
 
- ¿Adónde se supone que vas? - dijo el Jounnin - ¿Tienes siquiera una idea de adónde vamos? - quedé en mi lugar; me sentí pequeñísimo. Los hombros se me encogieron de vergüenza. La muchacha comenzó a reír a carcajadas, lo que me hizo sentirme peor. No quería verlos a los ojos, a ninguno de los dos, por más que me costara no girarme a ver aquella belleza una vez más. Una brisa sopló, haciendo más cómica la situación por la que estábamos pasando. Para más incomodidad, un silencio absoluto se hizo donde solo se podía escuchar el viento soplar. - Es por allí, inútil - dijo a la vez que señalaba hacia la derecha, se veía fácilmente que éste tampoco era ningún genio, porque yo me encontraba de espaldas, no podía ver nada de lo que se le ocurriera hacer. Comenzó a caminar en aquella dirección, conjunto a la muchacha quien seguía riéndose y me alentaba a ir. Esperé unos segundos hasta poder ver con lo que podía de mi visión periférica la marcha de aquellos y comencé a seguirlos lentamente. No habían entablado aún conversación por lo que podía escuchar, fue como el principio del viaje con el mastodonte: ni una palabra, ni nada.
 
Aceleré mi paso; tenía curiosidad por lo que ocurría y quiénes me acompañaban. Con dificultad logré llegar hasta un poco más atrás por el medio de aquellos, jadeando. La muchacha me miró y sonrió muy amablemente mientras su compañero continuaba sin articular palabra alguna. El único escándalo que había por toda la aldea oculta de la arena era el mío llevando la mochila. Alzando la voz fuertemente, cansado, pregunté a la muchacha, ya que sería en vano intentar entablar cualquier tipo de conversación con el Jounnin.

- ¿Y, cómo dices que te llamas?
- Eso no puedo decírtelo de momento – contestó, regalándome un guiño con una muy poco amistosa sonrisa, pero, en el buen sentido. ¿Qué tenía aquella mujer que me hacía sentir de tal forma? Habíamos caminado ya por diez minutos hacia quién sabrá donde, mi cara estaba toda colorada, la forma en la que me sonrojé por dicho acto estaba cubierta por aquella capa de cansancio, pero de todas formas, casi que ni me importaba, sólo tenía en mente llegar - ¿Y tú?
Creo que tampoco puedo decírtelo, de momento – contestó con una risa amistosa; la respuesta posiblemente no era del agrado de nadie. - ¿Puedo por lo menos saber hacia dónde vamos?
- Mnmnm… Pregúntaselo a nuestro amigo grandote aquí – dijo.
- No creo que me lo diga… - reproché. Era obvio que no obtendría una  respuesta de aquél Jounnin.
- Yo tampoco… Lo he visto únicamente dos veces, sin contar esta, y aún no me ha dicho su nombre… – vio al Jounnin desafiante; éste ni se inmutaba, no le importaba que hablaran de él. Ella se acercó más de lo necesario, viéndolo con una fingida molestia en los ojos, arrugando la nariz, todo mientras continuábamos caminando. El tipo tenía un temple de acero, continuaba rígido caminando. Ella se cansó de intentar por cinco segundos hacerlo hablar y se volvió a una posición un poco más lejana y aminorando la velocidad de la caminata, más a mi lado – Pero, de todas formas, es un buen tipo, a pesar de su apariencia… – alzó la voz - ¡COMO TODOS! - solo quería ponerle énfasis para ver si se ofendía; suspiró y cerró los ojos al no recibir ningún tipo de respuesta, volvió a mirarme, normalmente, sin ningún tipo de sonrisa, pero aún había algo en su rostro que irradiaba cierta paz. Era ya algo bastante incómodo para mí, tragué algo de saliva que se deslizó muy lentamente por la garganta, se habría escuchado a metros mis nervios al tenerla justo a mi lado. – Y tú, bueno, sólo pareces un muchacho más de tu edad...
- ¿Cuántos años tienes? – pregunté serio, viéndola a los ojos.
- Ese es otro dato que no puedo darte… Todavía – volvió a guiñarme. - ¿Y…?
- Pues yo tengo veintinueve – dije interrumpiéndola, cortante, observando el camino tal cual el Jounnin.
- ¡¿Qué?! Pero… Si… ¿Qué?… - dijo. Realmente la había sorprendido. Seguramente ella estaría por sus veinte, reventando, treinta años, y bueno, yo me había conservado bastante con el paso del tiempo. Algo decepcionada, Dios sabrá por qué, volvió a mirar al frente con un suspiro – Nos dirigimos hacia el desfiladero de Suna… - obtuve una de mis respuestas,  y el camino por los siguientes minutos volvió a ser sumamente silencioso, hasta que se escuchó una amenaza por lo lejos.

- ¡VENGA AQUÍ ESA BOLSA! - al apenas oírlo me abracé a ella como pude. Golpeó en mi pecho con tal fuerza que me hizo retroceder levemente. Dos personas cruzaron de largo a mis costados, querían arrancármela al parecer, y se las habían arreglado para no chocar con mis nuevos compañeros. Se detuvieron un poco más adelante, deslizándose por la arena y levantando una gran polvareda. Uno llevaba un chaleco técnico, pero por su apariencia, seguramente era un Chunnin, junto con un pequeño niño a su lado, que seguramente debía ser un Gennin; ambos de cabello negro y algo tostados por el sol, iban casi uniformados de negro que podía distinguirse claramente cada detalle blanco que tenían éstos tras disiparse toda aquella arena que habían desparramado. ¿Qué demonios estaba sucediendo? La muchacha que nos acompañaba tenía un brazo en alto, ocultando sus ojos, queriendo que la arena que aquellos habían levantado no entrara en sus preciosos ojos verdes. El Jounnin, continuaba parado. Nada podía mover aquella piedra.

Off: perdón lo corto y poco desarrollado del post, por hoy no se si pueda volver a contestar, espero que sí.







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#7 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Sáb Mar 29, 2014 11:16 pm

Justo cuando alguien puede pensar hasta donde es capaz de llegar la idotes cuando se esta frente a una mujer cada dia se pueden sorprender mas, ya que cuando este lanzo aquella mochila el chico sin decir nada solo camino por caminar, aun cuando era obio que esta en direccion contraria a la que irian, un retraso mas....... Pero bueno no era algo que se pudiera solucionar con un regaño, y fin. Despues de una larga caminata en la que solo las únicas voces escuchadas en el trayecto eran las pronunciadas por los dos que acompaban su camino, haciendo que este se metiera mas en su mundo dentro de su mente, había tantas cosas que deseaba resolver que no podía dejar de pensar en ello, la típica laguna mental. Después de unos diez largos minutos de trayecto algo irrumpió el viaje al parecer eran dos ninjas que de un intento pretendieron robarle el paquete al joven, demasiados tontos, o quizás eran mas astutos al atacar de una manera tan poco comun. cosa que hizo que este solo se centrara mas y girando lentamente mirara al chico como esperando algo, seria que acaso lo que buscaba era que el chico mostrara su talento y así de este modo mostrar el porque se le había conocido tanto en Sunagakure.

Justo cuando apenas iba a mencionar algo uno de los Ninjas reapareció justo frente a este y con una técnica bastante rara lanzo un potente Rayo al pecho del Jounnin haciéndolo volar por completo, una Escena bastante horrorosa, ahora estaría el chico solo para enfrentar a los Shinobis, seria que acaso podría llevar solo esta misión. Eso estaba por verse.


Off: Muy bien te dire  que pasara...... Rolearas un combate entre tu y estos, no necesariamente muy bueno, solo coherente y bien llevado, te dire que no sera el unico que llevaras Xd, y bueno hize algo como lo de kakashi XD, esto lo hago para llevar un hilo hacia donde quiero y que asi te ganas de nuevo el prestigio que dudaban en suna. Es para hacer como un regreso tuyo, solo que habra algo de rol como un tipo de acertijo, por eso es la mochila XD...... bueno espero y me disculpes los roles, pero bueno he tenido algunos detalles por los que no se me ha sido del todo facil.Ademas es para que te metas un poco en el sistema de uso de tecnicas y consumo...

Las tecnicas que uses expresa las en spoiler al final, debajo del mismo pondras el consumo segun sea lo realizado. y el Restante que tendras.

Ejemplo:
Actual: (Pondras lo que tienes hasta ahora)
Gasto(Puede ser Chackra, Stamina)... Diferencia en colores las opciones.
Restante:

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#8 Re: Misión: Jounnin de Sunagakure. el Dom Mar 30, 2014 3:52 pm

Era imposible; uno de aquellos shinobis se había acercado a gran velocidad, y había hecho volar al Jounnin con algún tipo de técnica eléctrica, haciendo que éste impactara bruscamente en la pared ya inconsciente por el golpe. No parecían demasiado fuertes, y menos lo suficientemente fuertes como para hacer que un golpe le picara al gigantón. Las centellas y aquella escena de ver por fin sentimiento alguno en el rostro de mi compañero, lastimosamente de dolor, me hicieron reaccionar. Tenía una misión que cumplir, y no tenía que importarme realmente lo que le había sucedido a un desconocido, la bolsa y la chica eran mi prioridad. Rápidamente y con destreza la tomé por la cintura, un olor a rosas y a terror invadió mi nariz, ella estaba en shock. Di un salto de aproximadamente unos cinco metros, no más por todo el peso adicional que cargaba. Caímos ambos en un techo de barro, lleno de cajas de gran porte y suciedad, un lugar perfecto. La miré a los ojos, escondidos entre tanta tela gruesa. Ella sabía bien que hacer, a pesar de la preocupación que tenía. Asentimos los dos. Sabía que tenía que quedarse allí, lejos de la batalla y en un lugar donde pudiera verla.
 
Observé a los dos shinobis; estaban uno al lado del otro, en el lugar del impacto. Ya me había enojado y comenzaba a sentir un agudo dolor en la cabeza, pero lo soportaría, no podía desmayarme en medio de mi primera misión. Entrecerré levemente los ojos y me coloqué la otra tira de la mochila, observé nuevamente a la chica, estaba con una mano en el pecho, observando al Jounnin. Salté y fui hasta abajo, parándome contra la casa en la que la había dejado anteriormente. Una leve brisa sopló, haciendo que el tapado bailara, levantando unas pequeñas nubes de arena. Fui acercándome lentamente hasta estar a diez metros de los shinobis. Ambos tenían una risa burlona, una cara de confianza y supremacía que me asqueaba. Ni el Jounnin ni la muchacha me habían hecho el día fácil, así que me las pagarían con creces. Estaba realmente enojado.
 
- ¿Y qué? ¿No piensan atacar? ¿Eso es todo lo que tienen? No tuve un buen día, así que váyanse, ahora.... – hablé, desafiándolos. Parecía que ahora yo los había hecho enojar causando que uno hiciera una mueca de enojo; me pareció escuchar un vago “quién te crees” del éste, que era el más pequeño y delgado de los dos. Sonrió ahora con malicia. Pude ver un par de centellas en su mano, como si no supiera lo que quería hacer. Al parecer, ambos dominaban técnicas eléctricas, éste no era el que había golpeado al grandullón. Fue encorvándose, dejando aquella mano atrás, en la que iba formándose una pequeña bola de la cual se desprendían una buena cantidad de pequeños y finos rayos azules. Su mano se colocó en el suelo y ésta adquirió mayor volumen. Aquellos rayos ahora se desprendían más seguido, con más variadas dimensiones. Su contorno se iluminó, mientras que el entorno se oscureció de un momento a otro y éste corrió en mi dirección, con su mano libre adelante, como si se tratara de algún mecanismo para apuntar, y la otra detrás. Su velocidad estaba por encima del promedio, pero necesitaban más para sorprenderme. No necesitaba casi moverme. Deslicé mis pies por la arena y bajé un poco mi puño, tensando los músculos. Cuando éste estuvo a la distancia necesaria, ya apuntando su técnica hacia mi cuerpo, catapulté mi puño hacia su mandíbula por el lado derecho aplicando el peso de mi cuerpo con un ligero movimiento de pies, haciéndolo perder el equilibrio, causando que la técnica se desvaneciera en el aire. Mis brazos bajaron por inercia al momento del impacto adoptando una posición más relajada que me permitió dar una fuerte y rápida patada a las costillas del agresor mientras este iba cayendo, haciéndolo volar un par de metros y arrastrarse otro par más, chillando y retorciéndose de dolor en el suelo. – Va uno… Falta uno… - dije mientras lo veía con desprecio; era un dolor incomparable al que seguramente había sentido el Jounnin. – Tu amigo es patético…  - quería provocarlo un poco – Espero que des un poco más de lucha…-

- No esperes mucho… - contestó – Es tan solo un Gennin… - comenzó a hacer el mismo proceso que el supuesto Gennin. ¿Qué era todo eso de despreciar el poder de las personas? ¿Acaso un Gennin no podría hacerlo mejor o igual que un…? ¿Idiota como él? Las centellas que despedía aquél eran de un tamaño más grande, se veían salir más rápido… Su velocidad era el doble de la del anterior atacante, y con suerte pude reaccionar para formar una cruz con mis brazos y no dejar hueco a algún punto vital del cuerpo. El sujeto sonrió, atacando sin más. El ataque impactó, y sentí una descarga en el cuerpo. Parecía que los músculos se tensaban solos, sentía un hormigueo desde los brazos hasta las puntas de los dedos de los pies, una sensación totalmente desagradable que no podía detener. La descarga duró alrededor de diez segundos. Tenía los brazos ya entumecidos. En mi mente no podía decir nada más que "carajo, carajo,carajo". Mis brazos quemaban, y como si fuera poco, recibí una patada que me hizo retroceder y perder un poco el equilibrio. Por suerte podía mover los brazos y sacudirlos para perder en entumecimiento. Todo mi cuerpo se sentía hecho trizas, pero, se necesitaba más que eso para detenerme. - ¿Y bien, te pareció eso a tu nivel? - se burló el shinobi. 

- Perfecto... Mi turno- respondí. Él chistó y se preparó para hacer el mismo ataque. No podía dejarme golpear esta vez. De mi mano comenzó a surgir un hueso afilado de dimensiones similares a las de un kunai. Lancé sin reparo uno de éstos, sería fácil de esquivarlos, pero no era mi intención atacarlo con ello. Tenía que buscar una fuente de agua, rápido. Me corrí hacia un costado, donde habían un par de vasijas, hice volar la tapa en un segundo lanzándosela también al shinobi, simplemente para distraerlo. No había nada. Abrí la que estaba a su lado, y tampoco había algo. Lancé la tapa nuevamente. El shinobi solo se reía de lo que hacía, realmente era patético verme lanzar tapas de cerámica.

- ¡Vamos! ¿¡Eres un Kaguya, verdad!? ¡Puedes hacer algo mejor que eso! - dijo; era verdad, tenía más de un haz bajo la manga, pero el agua era ahora mi mayor amiga en este momento, podía hacer más, e incluso podía combinar mi Kekkei Genkai con mi ninjutsu elemental, y no hacía los que podía con mi cuerpo porque me resultaban desagradables. Me alteré. No tenía agua a mano, y aquél venía creando nuevamente una de sus bolas eléctricas que podían partirme en dos si continuábamos. Varios haces comenzaron a surgir otra vez y arrastrando su mano en el suelo, fue corriendo en mi dirección - ¡Aquí vamos! - iba de forma desesperada a atacarme, con una cara de desquiciado. Sería peligroso que me tocara nuevamente, y no tenía tiempo de cubrirme. Su imagen se veía algo distorsionada. Pronto llegaría, tenía que actuar rápidamente. Quedarme quieto a recibir el golpe era lo peor que podía hacer y ya había hecho. Respiré profundamente y observé con calma, estaba a pocos metros. Coloqué mis brazos haciendo guardia, quería confundirlo. Uno un poco más adelante que el otro, dejando paso libre a mi rostro, como si quisiera esperarlo para asestarle un puñetazo. Se encontraba a cinco metros. Tiempo suficiente para lanzarme hacia él. Me impulsé con un único salto hacia adelante, concentrando mi peso hacia un costado para no impactar de lleno con él y cruzarle por un costado, creando al metro un par de dagas óseas improvisadas, pero lo suficientemente fuerte para dañar al shinobi. Casi como si hubiera sido fríamente calculado, las dagas que partieron desde mis antebrazos, girando en mis manos y colocándose en posición para atacar con el Triple Corte Óseo que mi padre me había enseñado a hacer hacía muchos años. El primer corte realizado con la mano izquierda fue en el brazo cargado eléctricamente que estaba ya delante, haciendo que su mano se abriera al sentir el corte y perdiera potencia el ataque. El segundo, en su estómago, con el brazo derecho, realizando un doloroso corte superficial. 

El shonobi siguió de largo impactando contra el edificio que tenía en frente, donde se encontraba en el techo la muchacha. La descarga del ataque hizo que retumbara hasta los cimientos del lugar, que se agrietara, haciéndolo inestable, cayéndose varios pedazos de barro al suelo y fragmentándose, todo esto podía arriesgar el éxito de la misión. Giré en mis manos las dagas nuevamente, tomándolas como dos cuchillos de combate, la mayoría de las dagas iban hacia abajo. Me impulsé de nuevo a realizar un corte doble en su espalda, terminando con la técnica del Kekkei Genkai, formando una cruz que rasgó su ropa e hizo dos cortes bastante profundos que dejaban ver la carne a los bordes del corte. Lo pateé en el lugar como a su amigo estampándolo contra la pared y haciendo que más pedazos cayeran y se fragmentaran. Con un nuevo salto subí, tensando los brazos y las piernas hacia abajo por algo aerodinámico, decían que así era mejor. Caí al lado de la chica y la tomé nuevamente de la cintura, a gran velocidad nos movimos un par de metros hasta otra casa de barro, con ropa mojada, colgada, secándose al sol. La solté allí mismo.

- Sabes lo que tienes que hacer - era obvio; no tenía que quedarse en segundo plano. Se alejó un poco, escondiéndose entre un par de paredes que había entre casa y entrada a la azotea, resguardada por una mesa cubierta por un mantel. Algo poco práctico, pero mientras no la vieran si volvían, no importaba. Observé hacia el suelo. Aquél supuesto Gennin recién iba recuperándose de la patada que le había dado. El otro... Aún tenía que recuperarse seguramente. Quedé allí parado. Aún encapuchado, con mis dos dagas óseas en la mano.
  
LP: 630.
STA: 680
CHK: 770
Gasto:
Salto alto x2 (40 STA)
Bakuha suru (30 STA)

Kuikkukikku (80 STA)

Toripurukatto-kotsu (70 STA)

Domein no hone (40 CKR)

Nageru hone (90 CKR)
Por daño recibido: 260 (Chidori)

Técnicas realizadas:
Hosea no tanken (Dagas Oseas)
El usuario hace salir de sus puños unas dagas de hueso que tienen un filo increible, perfectos para causar daño cuerpo a cuerpo
Requiere
Sellos
Requiere dos huesos
Gasta 60 Puntos de chakra
Consume 900 CP
Causa
Unas dagas que aumentan 60 Puntos de daño al daño físico del shinobi

Domein no hone (Dominio de Huesos basico)
El usuario es capaz de controlar el crecimiento de sus huesos en  todo su cuerpo, gracias a ello es capaz de alterar su intensidad como también la cantidad, estos regeneran mas rapido y puede ser usado de distintas formas.
Requiere
Gasto de 40 Puntos de chakra por regeneracion
Consume 700 CP
Causa
Permite regenerar hasta 6 Huesos en su cuerpo
Intencificar su grosor a la dureza de las rocas.
Aumenta en 75 Puntos de daño la fuerza física del usuario.

Toripurukatto-kotsu (Triple Corte Oseo)
el usuario usando las dagas realiza varios cortes en forma transversal causando severos daños en el  adversario, terminando con un cruce de brazos de forma horizontal.
Requiere
Dominio de Hosea no tanken
Gasta 70 puntos de stamina
Consume 850 Cp
Causa
Daño perforarte de 80 Puntos de vida

Nageru hone (Oseso arrojadizos)
Saca de cada mano unos huesos afilado, los cuales son sujetados de la palma y liberados los cuales puede usar para arrojarlo a sus enemigos como si fueran kunais
Requiere
Dominio de Domein no hone
Requiere un hueso
Gasto de 90 Puntos de chakra
Consume 700 CP
Causa
Daño de 80 Puntos de vida

Bakuha suru (Golpe ascendente)
El usuario da un golpe de abajo hacia arriba desequilibrando al adversario despues del impacto.
Requiere
Gasto de 30 puntos de stamina
Consume 500 Cp
Causa
Daño de 50 puntos de vida

Kuikkukikku (patada rápida)
El usuario le da una patada en forma horizontal al enemigo en la costilla o cabeza causandole un daño considerable
Requiere
Gasto de 80 puntos de stamina
Consume 520 CP
Causa
Daño de 100 puntos de vida

Técnicas recibidas:
Chidori (Relámpagos Cortantes); Consiste en acumular una gran masa de chakra sobre la palma de la mano, esta masa de chakra de elemento raiton adquiere una tonalidad levemente azulada. Adquiere a su vez la capacidad de realizar cortes incluso sobre el metal. Esta técnica puede ser mortal si es bien usada, sin embargo requiere cierto tiempo de preparación, mas una vez activada.
Requiere:
Un turno para usarla
Sellos
Gasta 290 Puntos de chakra y para mantenerlo 280
Consume 70 CP
Causa
Daño de 270 Puntos de vida
Puede cortar objetos
Reduce 70% de percepcion
Reduce 40% de Reaccion







 -- Expediente --

Atributos con bonificación:
Fuerza: 4
Agilidad: 4
Manipulacion de chakra: 4
Percepcion: 4
Reacción: 4
Resistencia: 4
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